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“Las obras tienen un marcado acento en el diseño y en la calidad”

“Las obras tienen un marcado acento en el diseño y en la calidad”

Los emprendimientos de Rener logran una inserción de los edificios en el entorno urbano muy buena, con una fluida conexión con el transeúnte, remarcó la Arquitecta Raquel Rener, miembro del directorio de la empresa; señaló como clave la creación de “lugares agradables para vivir”.

La Arquitecta Raquel Rener, integrante del directorio de Rener, Proyecto y Construcción, destacó que “las obras de nuestro estudio tienen un marcado acento en el diseño y en la calidad”.

Si bien cada obra tiene su identidad, consultada sobre qué características diferenciales tienen en el mercado el conjunto de obras que proyecta y construye Estudio Rener respondió que se trata de obras caracterizadas por el diseño y la calidad, lo cual “impacta directamente al usuario final en varios aspectos”.

Complementó que, “por una parte, se logra un mayor aprovechamiento de la tipología que precisa, teniendo metros cuadrados realmente utilizables, no desperdiciados en corredores ni recovecos”. “Por otra parte, se logra una inserción de los edificios en el entorno urbano muy buena, con una fluida conexión con el transeúnte, transformando de a poco el tipo de construcciones con edificios de mayor impacto visual, a nivel de fachada y de accesos”, comentó.

Se logra una muy buena inserción de los edificios en el entorno urbano

Dijo también que “esta marcada tendencia al diseño se continúa en la elección de materiales y terminaciones en cada unidad, construyendo lugares agradables para vivir, con armonía de colores y texturas, resoluciones impactantes pero clásicas a la vez, respetando la permanencia de una vivienda a lo largo de los años”.

Edificio Arcadia

El edificio Arcadia, que se estrenó en el año 2009, es un muy buen ejemplo de esas características diferenciales que poseen las obras concretadas por Estudio Rener.

Es un emprendimiento de vanguardia que actualizó una de las zonas más privilegiadas de Montevideo, rompiendo la monotonía urbanística de su entorno y generando un grato y espectacular impacto en la rambla.

Es una obra icónica que conjuga innovación, refinamiento, altos estándares de calidad constructiva y vitalidad en su planteamiento estético. El edificio tiene 12 pisos, en dos torres, una unidad por piso en cada torre, con un impactante hall de acceso compartido revestido enteramente en mármol italiano Calacatta.

El detallismo constructivo está marcado incluso en el tipo de corte de la piedra, logrando plasmar la continuidad de los dibujos del mármol a lo largo del hall. La fachada tiene como distintivo una espectacular quilla o esternón que divide las dos torres. En el edificio, que sorprende por su visibilidad, se utilizaron materiales nobles, con líneas simples y puras.

Las unidades tienen tres dormitorios en suite, living, comedor, estar diario, amplias terrazas, parrillero, servicio completo, cocina con office y lavadero. El dormitorio principal cuenta con vestidor y el baño tiene pisos en mármol marrón Emperador.

Los pisos del baño social son en mármol negro Marquina, y los otros tres baños están revestidos con cerámicas y porcelanatos de alta calidad. Los pisos de living-comedor, estar diario y dormitorios están conformados por tablones de ingeniería en roble de Eslavonia.

Tiene grandes ventanales dobles en ambientes orientados hacia la rambla, en aluminio anodizado. La calefacción es mediante losa radiante central a gas en todos los ambientes, incluidos baños y cocina. Cuenta con las previsiones para instalación de circuitos de domótica, alarma centralizada, central telefónica y aire acondicionado y con grupo electrógeno de operación automática.

Las espaciosas áreas comunes, ubicadas en la parte posterior del edificio, tienen dos niveles. La superior consta de un spa con piscina climatizada, gimnasio, saunas y duchas escocesas y la de abajo una amplia sala para eventos.

Se construyó una gran claraboya en forma de flecha que da hacia la calle Echevarriarza, que cubre las referidas instalaciones, así como dos patios interiores con jardines colgantes. Cuenta asimismo con un parrillero abierto en una amplia área verde y un sector de juegos para niños.

Tiene una sala de control de seguridad, con tecnología de última generación, donde se centraliza el control de iluminación, riego y bombeo del edificio, sistema de alarma perimetral, cerca eléctrica, sistema de detección de incendios con sensores en las unidades y en áreas comunes, audio de espacios comunes y circuito cerrado de televisión que permite el control visual de todo el edificio y su entorno.

Cada unidad totaliza 320 metros cuadrados de superficie.

Hotel My Suites

My Suites Boutique Hotel & Wine Bar, otro ejemplo a exponer, se encuentra a una cuadra de la Rambla de Pocitos y del Parque de Villa Biarritz, muy próximo al Punta Carretas Shopping. Cuenta con 40 suites de 40 m² desarrolladas en 11 pisos.

Esta construcción significó un gran desafío, para poder lograr una fachada de alto impacto con apenas 8,60 mts de frente y una zona bastante “gris”.

El hall de acceso, junto con la recepción y el Wine Bar, tienen mucha fuerza y dramatismo, conjugando diferentes materiales como el cristal, la madera, el mármol y el hormigón.

Arcadia es un excelente ejemplo del valor diferencial de las obras de Rener

Las habitaciones son muy amplias, con decoración de vanguardia. Tienen cuadros originales de artistas nacionales. Cada una cuenta con pantalla LCD-HD, climatización individual, camas king size y double, cortinas eléctricas, caja de seguridad digital, kitchenette equipada con frigobar, microondas, cafetera, vajilla, mesa y butacas, escritorio con acceso Wi-Fi gratuito y amplios baños con sus amenities.

En total se construyeron 2.540 m², que incluye sala de reuniones y de desayuno con techo acristalado, jardín interior, piscina y solárium panorámicos en el último nivel, sauna, gimnasio y cocheras.

Es el único hotel temático dedicado a los vinos del Uruguay. Cuenta con wine floors, wine bar, wine boutique climatizado y wine tasting, guiados por un sommelier.

El objetivo es que el huésped se sienta consustanciado con las bondades de la bodega de su piso y descubra el mítico mundo del vino. El hotel cuenta con un espacio climatizado especialmente destinado a la exposición y venta de vinos, así como merchandising de las diferentes bodegas.

Fuente: El Observador – Viernes 20 de noviembre de 2015

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