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“Es un orgullo apreciar todo lo que hemos logrado en estos años”

“Es un orgullo apreciar todo lo que hemos logrado en estos años”

Arquitecto Zelman Rener, Director General de Rener, Proyecto y construcción.

El creador del Estudio Rener subrayó la importancia de una serie de valores que estableció como una prioridad mantenerlos en la gestión realizada en estos 50 años: responsabilidad, honestidad, trabajo, innovación, calidad, el no atropellarse y cumplir lo que se promete.

Destacó como valores la honestidad y cumplir lo que se promete

Del valor del medio siglo cumplido y de los cambios en el mercado en esas cinco décadas, de la trascendencia de valores que perduran en la empresa, de algunos edificios que lo marcaron por la jerarquía de su diseño y construcción y de mucho más habló el Arquitecto Zelman Rener.

¿Qué significa para usted que la empresa que creó cumpla ya medio siglo de gestión?

No me sentía tan mayor…, pero por suerte todavía lo puedo ver. Es un orgullo poder apreciar todo lo que hemos logrado en estos años de trabajo.

¿Cómo ve hoy a Estudio Rener, ya con una segunda generación familiar al frente del mismo?

Creo que funciona correctamente y que los principios fundamentales se han mantenido en el tiempo. Creo que somos una empresa que logra transmitir responsabilidad, honestidad, trabajo, innovación y un importante respaldo en todo lo que hacemos.

¿Puede recordarnos en qué circunstancias se creó la empresa?

No sé, creo que se fue dando en el devenir del tiempo, (“se hace camino al andar…”, como dijo el poeta Antonio Machado). Comencé trabajando por mi cuenta, luego, con el tiempo, fui teniendo mucho trabajo y me asocié con otros buenos colegas. Varios años después nos separamos por tener demasiado trabajo y descubrir que como personas desarrollamos opiniones diferentes. Luego, con el correr de los años, se fueron incorporando mis cuatro hijos a la empresa.

¿Qué cambios destacaría entre las características del mercado de la construcción de la década de 1960 y el actual?

Los gustos de la gente fueron cambiando con el tiempo. En Montevideo cambiaron las zonas preferidas por nuestro público. Mientras en aquella época lo más querido por los clientes era el Centro y el Cordón, en la actualidad la zona que el comprador más apetece es la que está más cerca de la costa, desde la Facultad de Ingeniería hasta el Puente de Carrasco. Ahora se hacen monoambientes, que tienen mucha demanda, en aquella época no, ahora hay un público que busca apartamentos más chicos que antes.

“Todo tiene que funcionar con una gran armonía para llegar al resultado”

En cuanto a los materiales, en la actualidad hay más variedad de opciones y calidad en grifería, la carpintería de aluminio, en los pisos, etcétera, que antes no había. Por la emigración y diferentes motivos la población del país no creció, por lo cual sigue siendo un mercado pequeño.

¿Qué fue lo que priorizó a la hora de trasladar a sus hijos valores y conocimientos para proceder en el mercado de la construcción?

Que hay valores y conceptos que son fundamentales: la honestidad, la calidad, el no atropellarse, tomarse sus tiempos, el cumplir lo que se promete.

¿Existe algún secreto para que una misma empresa pueda desarrollar con eficiencia, a la vez, las labores inherentes a proyectar, construir y comercializar las obras?

En el Uruguay el mercado es sumamente pequeño y el poder económico reducido. Hay una falta de materiales nacionales, la mayoría son importados. Por lo tanto hay que producir en pequeña escala, estudiar muy bien el mercado, adaptarse a las apetencias del público adquiriente. Hay épocas en que la gente buscaba apartamentos más grandes y ahora los busca más pequeños. La empresa tiene que ser un todo en el cual armonicen el proyecto, la construcción y la parte comercial. Todo tiene que funcionar con una gran armonía para llegar al resultado esperado y que el público reciba lo que está buscando, con la calidad y el respaldo que merecen.

Entre varias obras que se han concretado en estas cinco décadas, ¿hay alguna que le haya generado un cariño especial por alguna circunstancia?

En la esquina de las avenidas Ponce y Rivera el edificio “Central Park” que hice en la década de los 70; en la esquina de Ellauri y Massini el edificio “Del Sol II” que se construyó en la década del 90; en la actualidad en la avenida 21 de Setiembre y Roque Graseras el edificio “Infinity 21”. Los tres son muy buenos edificios, están en lugares y entornos muy lindos y agradables. El de Ellauri y Massini con la catedral enfrente y la placita… es una delicia el entorno, es un placer vivir en ese lugar.

¿Por qué optó por la arquitectura como profesión?

Mi padre construyó dos edificios en mi época de liceal… de alguna forma me agradó y terminé eligiendo estudiar arquitectura.

Fuente: El Observador – Viernes 20 de noviembre de 2015

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